DANZA ORIENTAL EN EL EMBARAZO Y EL POST-PARTO

          Las raices de la danza del vientre están firmemente ligadas a los rituales centrados en la adoración de deidades femeninas y, o en la fertilidad. Las primeras comunidades paganas adoraron por lo general a una deidad matriarcal y exaltaron la magia y la fascinación que les producia la capacidad de las mujeres para crear vida. Existen numerosas pruebas que permiten relacionar esas danzas de la fertilidad, en las que se recreaba el momento del parto, con la actual danza del vientre. Los movimientos de cadera, las contracciones musculares y los espasmos deliberados, los movimientos ondulantes, recuerdan a las reacciones del cuerpo durante el parto.

     Practicar danza del vientre es altamente recomendado durante el embarazo y el post-parto, por tratarse de un ejercicio de bajo impacto.

     Su practica durante el embarazo:

- Disminuye los problemas circulatorios.

- Controla el aumento de peso.

- Mejora el tránsito intestinal.

- Ayuda a la preparación al parto.

- Trabaja el suelo pélvico.

     La danza del vientre suelta la pélvis y las caderas. Al liberar la pélvis, la espalda se relaja, volviendose más flexible y adaptándose mejor a los cambios que se experimentan durante el embarazo. Liberando tensiones y dolor alededor de la columna. Practicar danza del vientre durante el embarazo te ayuda a mantenerte en forma física y emocionalmente.